Conocí una mujer de 60 años en la ciudad de Bogotá, un poco cansada de la vida que llevaba y de los resultados que tenía en todas las áreas, con problemas financieros y de pareja. Un día nos reunió a varias personas y nos dijo: “me voy del país”, todos los que estábamos presentes nos miramos y nos reímos, sabíamos que no estaba hablando en serio. Ella siguió con su rostro serio y firme, y dijo “¿De qué se ríen? Es en serio, me voy del país”. Hubo un silencio absoluto en toda la sala, hasta que después de unos minutos alguien dijo “¿te vas del país? ¿a dónde? ¿con quién?”

Esta mujer de 60 años decidió irse a vivir a Estados Unidos a la edad que muchas personas pensarían que ya no vale la pena tener un cambio tan radical y significativo. La verdad, es que todos los que estábamos presentes dudamos un poco de su estadía en ese país… Hoy, después de 17 años, y después de sus frases en esa sala “es momento de ser feliz, necesito un cambio, quiero irme y lo voy a hacer”… sigue en ese país totalmente feliz y con una nueva vida.

WOW!! Esta mujer sí que abrazo el cambio.  Y gracias a esa decisión (nada fácil), toda su vida cambió y hoy puede decir que es totalmente feliz. No solo encontró estabilidad laboral y financiera, sino también emocional, a sus 60 años se casó de nuevo.

A los seres humanos sí que nos cuesta el cambio, nos acostumbramos a la comodidad y muchas veces a lo fácil. Tomamos como verdadera la falsa creencia de que el cambio es malo, es difícil y trae dolor. Tómate unos minutos y responde ¿Qué significa para ti el cambio? Si hasta el día de hoy, tú has tenido estas falsas creencias a cerca del cambio, es momento de que les des un nuevo significado a esta maravillosa palabra y experiencia que está relacionada con movimiento, y todo lo que se mueve, evoluciona, desaprende, aprende y crece.

El cambio está relacionado con movimiento, y todo lo que se mueve, evoluciona, desaprende, aprende y crece.

La adaptabilidad al cambio y la flexibilidad, son dos de las grandes competencias que requiere hoy el ser humano. Claro, muchas veces ese cambio te va a doler, te va a implicar dejar cosas, hábitos, comportamientos, sitios o personas que amas, sin embargo, lo que viene después del cambio es mucho más positivo que lo que tenías.

Los cambios pueden ser físicos, emocionales o mentales. A algunas personas les cuesta más por su personalidad, estas suelen ser personas apegadas al pasado, con temores o inseguridades, y en general, miedo a lo desconocido. Hoy quiero invitarte a que abraces el cambio, este, abre paso a la creatividad, te hace más flexible, más resiliente, te hace crecer. Cuando rechazas el cambio, te cierras la puerta a vivir algo mejor, y de alguna forma, desconfías en Dios y en ti mismo.

¿Qué quisieras y puedes cambiar? ¿Qué quisieras cambiar pero no puedes hacerlo? ¿A qué estás apegado hoy? ¿Qué tanto valor para ti tiene apegarse a ello?

Recuerda que luego de tu zona de confort se encuentra tu zona de crecimiento.

Por Angélica Suárez

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