Varias veces a lo largo de mi vida he escuchado esta pregunta, ¿Qué hay después del amor? Lo primero es tratar de aclarar qué es el AMOR. Muchas veces vemos al amor como algo material, un lugar al que queremos y anhelamos llegar, o como una persona que viene a “darnos” eso tan preciado que queremos tener, y algo que es externo a nosotros. Realmente, el amor es algo interno que todos tenemos, sin embargo, no todos lo desarrollamos. ¿Y por qué no podemos lograrlo?

…el amor es algo interno que todos tenemos, sin embargo, no todos lo desarrollamos.

Lo primero que debemos entender, es que al ser el amor algo interno, hay que experimentarlo por nosotros mismos. ¿Cómo conozco y apre-hendo algo sin sentirlo ni vivirlo? Es simple, viviéndolo. Muchas personas le temen al amor porque se quedan con la vivencia de otros, o con una propia que no fue fructífera y se pierden de la hermosa experiencia de vivirlo.

El amor propio, el amor por nosotros, el amor por lo que hacemos, el amor que sentimos por nuestras habilidades y también por nuestras oportunidades de mejora, hacen que podamos experimentar ese amor y que estemos en la capacidad de reconocernos; cuando entendemos que el amor verderamente está dentro de nosotros mismos y que no depende de nadie, sino que con su versatilidad nos reconforta de muchas maneras; es entonces el momento de compartirlo con alguien más.

El amor es una decisión que tomamos a diario, el amor es algo que se hace indispensable para que las personas podamos desarrollar lo que alguna vez pensamos que no éramos capaces, el amor nos da ese impulso que esperamos para seguir adelante, el amor es Dios, el amor es pasión propia y mutua.

El amor es Dios, el amor es pasión propia y mutua.

¿Y qué del amor después del amor? El amor no tiene limites, el amor es paciencia, es bondad, el amor lo puede todo, no se comporta con rudeza, no es egoista ni guarda rencor. Somos amor… y si no lo respiramos ¿entonces qué? Como dicen las sagradas escrituras “Sin amor, nada somos” y como dice Fito, “¡si! Nadie puede y nadie debe, vivir, vivir sin amor”.

Por Angélica Suárez. CEO micicoaching.