Recuerdas la última vez que pensaste en hacer ejercicio para bajar esos kilitos de más y te recomendaron un gimnasio al que visitaste y te deslumbró; y luego te recomendaron otro que también te gustó muchísimo y un tercero al cuál le dijiste “Wow”?. Sin embargo, alguien más te dijo que no era necesario ir al gimnasio y que sólo necesitabas la dieta de la remolacha… y otro te habló de la del huevo y otro de la cebolla y finalmente; ni gimnasio, ni huevo, ni remolacha, ni cebolla?

O… quieres ir de viaje con tu familia de vacaciones a la playa y el agente de viajes termina vendiéndote uno a las montañas?

Comienzas un libro muy interesante, no puedes parar de leerlo y, ¡oh no! alguien te recomienda ese otro libro del tema que tanto te gusta. Apartas el libro que estabas leyendo e inicias el otro y el anterior quien sabe si volverás a retomarlo.

Si éste es tu caso, sufres del síndrome del objeto brillante

Se trata de una persona que cada dos o tres meses cambia de dieta, gimnasio, compra un nuevo curso para mejorar sus finanzas, elige un nuevo mentor, un nuevo libro o un nuevo modelo de negocio o inversión. Sin definirse o enfocarse por ninguno.  Es decir, cambia permanente de decisión.

Todos tenemos sueños que son muy potentes, lo que diferencia a uno del otro es la capacidad de enfoque y disciplina para construir este sueño.

El césped NO es más verde en la casa del vecino…, lo que pasa es que el vecino cuida mejor su césped, que tú el tuyo.

¿Qué hay que hacer para no caer en la trampa de este síndrome del objeto brillante? Un proverbio dice: Los saltamontes, aunque no tienen comandante son tan ordenados y disciplinados como un ejército, por ello cuida tu césped. Hay que cortar, abonar, regar, limpiar, cuidar, y luego hay que repetir. Es con la repetición (disciplina y enfoque) que va aumentando el nivel de calidad de lo que estás haciendo.

En este caso si vas cambiando de gimnasio en gimnasio, de dieta en dieta, de curso en curso, de libro en libro, de mentor en mentor, de método en método, de proyecto en proyecto, de inversión en inversión y de trabajo en trabajo; lo que estás haciendo es rechazar en cada momento tu propia responsabilidad y alejando de ti el cumplimiento de tus sueños y éxito. Así todo será muy lento, porque seguirás año tras año plantando diferentes semillas que nunca terminarán de crecer.

Con el Síndrome del Objeto Brillante, dejas de hacer lo que estás haciendo para atender otra cosa que te llama la atención durante un pequeño período de tiempo. El suficiente, antes de que alguna otra cosa distinta empiece a brillar y sientas la necesidad de ir a ver qué es. El tiempo se te escapa de las manos, sin terminar nada en particular y terminas el día con la sensación que no ha sido nada productivo y al cabo del tiempo dices ¨que nada te funciona¨, ¿Por qué será?

Es tu caso? Con qué frecuencia te sucede? Qué piensas de la importancia que le das a culminar lo que inicias? Qué tan a menudo finalizas proyectos, sin importar que no sean “exitosos”?

Tal vez ahora en el presente no lo entiendas, sin embargo el tiempo luego dará la razón a lo que ejecutas y al final de la historia, “los puntos se unirán”, como lo dijo alguna vez Steve Jobs.

Por Martha Serna, Co-fundadora MICICOACHING.